Trabajando en Budapest: Reunión con Mario Salieri (2)

Llegamos a la calle Dorottya, en el distrito quinto de Budapest. Delante nuestra hay restaurante elegante y de corte clásico, cuya fachada está coronada con un cartel de neón color rojo que reza “Aranceto“.

Entramos. Una chica se acerca a nosotros, y nos pregunta en italiano “¿Quieren mesa para dos?”. No, muchas gracias, hemos venido a ver a Mario. La mujer nos mira seria, con cara de sorpresa. Mario Salieri, repito.

Nos conduce a la última mesa del restaurante y un gigante de dos metros vestido con una combinación perfecta de traje de chaqueta y camiseta blanca, se levanta para saludarnos. Tiene unas gafas finas de montura metálica y los ojos profundos de quien ha visto mucho. Es corpulento, fuerte y desprende carisma por cada uno de los poros.

En un inglés perfecto de acento italiano, se presenta ante nosotros y nos sienta en otra de las mesas. Coge una silla y se pone a mi lado. Así que Amarna ¿verdad?. Si, Amarna. Española, con experiencia en la industria y extremadamente interesada en participar en una de tus películas.

Ahora llega la charla de rigor. ¿Cuales son tus limites en una escena? ¿Te gusta actuar? ¿Cuántos idiomas hablas?. Hace las preguntas milimetricas para saber qué puede esperar de mi. Lo tiene perfectamente estudiado, y por lo que parece está contento con mis contestaciones.

Perfecto, empiezo a rodar mi próxima película en un par de semanas, hablaremos de los detalles con calma. Antes, mi amigo os quiere dedicar una canción. Señala al otro lado del restaurante, donde un italiano con chaleco de colores se está colocando una guitarra. Mueve la mano y rasgea las cuerdas. Se acerca a mi y se sitúa pegado a mi mesa, mirándome fijamente a los ojos.

Comienza a cantar “Cuando calienta el sol” de Luis Miguel, y su voz es tan profunda que llena completamente la estancia. Los clientes se giran mara mirarle y yo estoy obnubilada con el chorro de voz que sale de su garganta. Mario se une a la canción, y poco a poco la gente del restaurante hace los coros. Cuando termina, las paredes siguen retumbando con la potencia de su tono.

Aplaudimos todos. Hace una pequeña pausa y sigue cantando, esta vez en italiano. Todo el restaurante le acompaña en la canción y le anima a gritos de “¡Bravissimo!”. Sobre la guitarra se puede leer “Vittorio” escrito en letras de colores, y me pregunto si será un cantante famoso.

Salieri no para de reírse, repanchingado sobre el asiento y cantando a pleno pulmón. Me mira y me dice ¡Tú no eres Española, eres Inglesa! Te quiero en mi próxima película. Dime en qué fechas puedes rodar.

La canción cesa. Hasta pronto, tened buena noche. Me besa en la mano, y se va.

Perfecto.

Estos días en Budapest están siendo interesantes, desde luego.

2 comments
  1. ¡Qué magia! Me alegro mucho por ti y que estés viviendo estas experiencias de ensueño.

  2. Sí, Salieri debe ser un personaje poco común, seguro que te ocurrirán más historias para contar por aquí. Por cierto, la canción “Cuando calienta el sol” es obra de los miticos Hermanos Rigual, de tan grato recuerdo. Besos! https://www.youtube.com/watch?v=xb_-TJ8Ff4U

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