Siete consejos para tomar las riendas de tu vida.

Tú eres el único que controla tu vida. Incluso aunque las condiciones no te sean favorables, incluso aunque haya disgustos inesperados y pienses que tu padre, o tu mujer, o tu compañero de trabajo te están haciendo la vida imposible. Es mentira. Y cuanto antes seas consciente de ello, más rápido podrás empezar a ser feliz.

Tú eres el único que elige cómo y de qué manera reaccionar ante los acontecimientos y experiencias que tienes a lo largo de tu existencia.

Puedes escoger el papel de víctima “Estoy mal porque he sacado malas notas en mis últimos exámenes”, “Mi vida no avanza porque estoy en un trabajo que odio”, “No soy feliz porque la relación con mi novia está deteriorada” o puedes responsabilizarte de tus actos y de tu propia vida. Coger las riendas, y tomar el control.

¿Has sacado malas notas en tu exámen? Estudia más para el próximo. La culpa de tu malestar no es de las notas, es tuya.
¿Odias tu trabajo? Búscate otro. O crea nuevas rutinas que puedan hacer que el que tienes te empiece a gustar. De nuevo, la culpa no es del trabajo, sino tuya.
¿No te gusta la relación con tu pareja? Arréglala. O rómpela. Pero no tomes el papel de víctima. No estas mal por causas externas, estas mal por no estar gestionando tu propia vida. Por mantener situaciones por inercia.

Cuando sacas malas notas, has sido tú el que ha elegido estudiar poco, eres tú el que está eligiendo mantener un trabajo que te hace infeliz, o quedarte en una relación de pareja disfuncional.

Si dejas que las situaciones tomen el control de tus sentimientos, jamás podrás encontrar la felicidad. Porque siempre habrá algo que no vaya bien, o esté estropeado, o fuera de control. Y el miedo paralizará tu evolución como persona.

Sin embargo, si eres tu mismo el que decide qué haces y que no, tomando responsabilidad de tus propios actos, te colocas en una posición de poder. De control sobre las circunstancias.

Aquí tienes siete pautas para poder empezar a tomar responsabilidad sobre tu vida:

1-No culpes a nadie por las cosas que tú eres, haces, dices o sientes. Deja de pensar “Pero la culpa era de…”. Tú eres el único que crea lo que está en tu cabeza.

2-No te culpes a ti mismo. Una vez te das cuenta de que eres el culpable de tu infelicidad, el camino más fácil es hundirse en el pozo de la depresión y el miedo “¡Qué mal lo he hecho todo!” Pero aquí, de nuevo, estás tomando el papel de victima. Coge tus equivocaciones como parte del proceso de aprendizaje y no las repitas en un futuro.

3-Analiza cómo y cuando no estas tomando responsabilidades, para poder aprender y cambiar. Algunas de las emociones que sentimos cuando no estamos en control de las situaciones son: impaciencia, rabia, envidia, celos, cansancio, estrés, falta de focalización, dolor, tristeza…Si sientes alguna de estas cosas, pregúntate ¿Porqué? y cámbialo.

4-Controla tu voz interna. Esa que va marcando tus pensamientos “Puede que Pedro no me haya llamado porque he sido demasiado pesada. A lo mejor es bueno que le llame yo. Pero si le llamo y no está significa que ha quedado con alguien. Y si ha quedado con alguien puede que sea una chica. ¿Y si no me está llamando porque está empezando con otra persona? Debería preguntarselo directamente. La próxima vez que nos veamos le pediré explicaciones por este comportamiento”
Si en algún momento te sorprendes teniendo conversaciones internas de este estilo, para. Para, y piensa, y razona. Que tus sentimientos no guíen tus actos.

5-Se consciente de las cosas que bloquean tu evolución. Una vez descubras tus miedos, te será más fácil atacarlos y eliminarlos. ¿Pensar que tu pareja te va a abandonar? ¿Creer que te van a despedir del trabajo? ¿Qué tus padres mueran? Racionaliza tu temor y apártalo de tu vida.

6-Piensa qué quieres en tu vida, y actúa de forma consecuente. ¿Estás en baja forma? ¿No te gusta tu casa? ¿Eres infeliz en tu trabajo? Cámbialo. Plantéate metas y ve a por ellas. Haz ejercicio, redecora tu espacio, busca métodos para que tu empleo te estimule, o déjalo. Todos nosotros, tú incluido, tenemos el poder del cambio.

7-Se consciente de la cantidad de elecciones y posibilidades que tienes en cada momento. Tú estás eligiendo cómo te sientes, qué haces y cómo vives. Cuando se te presenta una situación difícil, eres tú el que elige procesarla de una forma positiva, o desde el sufrimiento.

Si, después de estar planeando tus vacaciones durante meses, el tiempo es horrible y no para de llover, puedes ponerte triste y pensar “¡Qué mala suerte tengo!” o encontrar una manera de disfrutarla de todas formas.
Si tu marido te engaña, puedes sentir celos y rabia y enfado, e irte de casa llevándote todas tus cosas, o puedes conectar con tus inseguridades y tu malestar y sentarte con él para hablar de forma sincera.

La elección de tomar las riendas de tu vida es siempre tuya. Es una tarea complicada, y te costará mucho esfuerzo y control mental, pero enriquecerá tu vida y te hará poder ser cada día un poquito más feliz.

Yo aún estoy en el proceso 🙂

[Todas las pautas y guías aquí explicadas son una interpretación del libro de Susan Jeffers Feel the fear and do it anyway. ¡Os lo recomiendo a todos! ¡Y gracias a Nicklas por dejármelo a mi!]

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5 comments
  1. Hay una diferencia entre culpabilidad y responsabilidad: culpabilidad implica un cierto grado de parálisis, aunque dé a lugar a percatarse de una determinada tendencia, y tiende al achicamiento; la responsabilidad conlleva a la agencia, séase, la capacidad que tiene unx de realizar un cambio. El primero crea la tendencia a flagelarse y autojustificarse (‘soy una mala persona porque la vida me ha hecho así’), mientras que el segundo término está referido a la causalidad (‘porque me ha ocurrido esto y lo he empleado para impulsarme y crearme constructivamente, ahora he logrado ser quien soy’).

    Gracias por la recomendación del libro, bonita.

    Un abrazo 😀

    1. Perfecta descripción, Bluttie 🙂 Por eso hay que ir más allá de la culpabilidad y responsabilizarte de tus actos de una forma sana y constructiva. Queriendo evolucionar y cambiar a mejor.

      ¡un besazo!

  2. Bravo por ese post, ayudará a mucha gente cielo 🙂

  3. Interesante post. Yo estoy de acuerdo a medias. Pongamos por caso aquella persona que quiere ir a vivir a otro lugar pero no tiene pelas, ni beca, ni trabajo ¿como lo hace? Quiere trabajar pero por muchos CV que eche no lo llaman. Quiere cambiar de ambiente pero vive en un barrio marginal. Quiere estudiar pero no puedo porque los vecinos molestan o por otros tantos motivos. Va a la biblioteca y siempre tiene que pelearse porque no paran de hablar, hacer ruidos u otras memeces análogas. Y esto son solo casos pequeñitos pequeñitos. Podemos hablar de casos realmente graves pero bueno, espero tu respuesta 🙂

    1. En mi opinión, prácticamente siempre hay opciones, aunque a priori sean difíciles de conseguir o haya que inventarlas para poder llevarlas a cabo. Hay que ser resolutivo y efectivo, eso si. Pero siempre hay “plan B” y opciones paralelas.
      Menciono aparte los casos extremos, aunque personalmente no creo que dentro del primer mundo se den lo suficiente como para hablar de ello.

      Cuando viajaba por Australia conocí a muchas, muchísimas personas interesantes. Entre ellas había muchos que, como yo, llevaban meses ¡incluso años! viajando. Sin dinero, sin recursos, únicamente con lo puesto…aunque con muchas ganas de recorrerse el mundo. Querer es poder.

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