No es mi destino el ser espantamoscas.

¡Huye, amigo mío, a tu soledad!
Ensordecido te veo por el ruido de los grandes hombres, y acribillado por los aguijones de los pequeños. El bosque y la roca saben callar dignamente contigo. Vuelve a ser igual que el árbol al que amas, el árbol de amplias ramas: silencioso y atento pende sobre el mar.

Donde acaba la soledad, allí comienza el mercado; y donde comienza el mercado, allí comienzan también el ruido de los grandes comediantes y el zumbido de las moscas venenosas.

[…]

¡Huye a tu soledad! Ya has vivido bastante cerca de los pequeños y mezquinos. ¡Huye de su venganza invisible! Contra ti no son otra cosa que venganza. ¡Deja de levantar tu brazo contra ellos! Son innumerables, y no es tu destino el ser espantamoscas.

Innumerables son esos pequeños y mezquinos; y a más de un edificio orgulloso han conseguido derribarlo ya las gotas de lluvia y los yerbajos. Tú no eres una piedra, pero has sido ya excavado por muchas gotas. Acabarás por resquebrajárteme y rompérteme en pedazos bajo tantas gotas.

Fatigado te veo por moscas venenosas, lleno de sangrientos rasguños te veo en cien sitios; y tu orgullo no quiere ni siquiera encolerizarse. Simulando inocencia, esas moscas quieren chuparte la sangre, sangre es lo que sus almas exangües codician.
Pero tú, profundo como eres, sufres muy intensamente aunque tus heridas no sean más que rasguños; y antes de que te hayas curado pondrán en tus heridas larvas venenosas. Eres demasiado orgulloso para matar a esas golosas. ¡Pero procura que no se convierta en tu fatalidad el soportar toda su venenosa injusticia!

Ellos zumban a tu alrededor también con su alabanza: impertinencia es su alabanza. Quieren la cercanía de tu piel y de tu sangre. Te adulan como a un dios o a un demonio; lloriquean delante de ti como delante de un dios o de un demonio. ¡Qué importa! Son aduladores y llorones, y nada más.

También suelen hacerse los amables contigo. Pero ésa fue siempre la astucia de los cobardes. ¡Sí, los cobardes son astutos! Ellos reflexionan mucho sobre ti con su alma estrecha, – ¡para ellos eres siempre preocupante! Todo aquello sobre lo que se reflexiona mucho se vuelve preocupante.

Ellos te castigan por todas tus virtudes. Sólo te perdonan de verdad tus fallos.

Como tú eres suave y de sentir justo, dices: «No tienen ellos la culpa de su mezquina existencia». Mas su estrecha alma piensa: «Culpable es toda gran existencia.»
Aunque eres suave con ellos, se sienten, sin embargo, despreciados por ti; y te pagan tus bondades con daños encubiertos.

Tu orgullo silencioso ofende su gusto; se alegran cuando eres demasiado modesto para ser vanidoso. Lo que nosotros reconocemos en un hombre, eso lo hacemos arder también en él. Por ello ¡guárdate de los pequeños!
Ante ti ellos se sienten pequeños, y su bajeza arde y se pone al rojo contra ti en invisible venganza.

¿No has notado cómo solían enmudecer cuando tú te acercabas a ellos, y cómo su fuerza los abandonaba, cual humo de fuego que se extingue? Sí, amigo mío, para tus prójimos eres tú la conciencia malvada: pues ellos son indignos de ti. Por eso te odian y quisieran chuparte la sangre.

Tus prójimos serán siempre moscas venenosas; lo que en ti es grande – eso cabalmente tiene que hacerlos más venenosos y siempre más moscas. Huye, amigo mío, a tu soledad y allí donde sopla un viento áspero, fuerte. No es tu destino el ser espantamoscas.

Nietzsche, en “Así hablo Zaratustra: De las moscas del mercado”

 
friedrich-nietzsche
 

Gracias Señor Rosa por enseñarme este texto. Poco a poco voy aprendiendo a no espantar las moscas.

10 comments
  1. Quizás aqui a nietzsche le sale un poco la vena misantropa.No todo son moscas, No?.

    1. No todo son moscas, pero te aseguro que hay muchas, MUCHÍSIMAS moscas.

  2. Que difícil vender tan ricos manjares sin que acudan enjambres de moscas a intentar sacar provecho, cuanta razón tiene mi desdichado e incomprendido Nietzsche. Aun así la soledad no pienso que sea la solución, ni tampoco espantarlas claro esta, ¿quizás volar mas alto, pues estos bichos son de raso vuelo?
    Y si me lo permites te dejo aquí un poema de otras moscas que aunque pesadas las prefiero a las venenosas

    LAS MOSCAS

    Vosotras, las familiares,
    inevitables golosas,
    vosotras, moscas vulgares,
    me evocáis todas las cosas.

    ¡Oh, viejas moscas voraces
    como abejas en abril,
    viejas moscas pertinaces
    sobre mi calva infantil!

    ¡Moscas del primer hastío
    en el salón familiar,
    las claras tardes de estío
    en que yo empecé a soñar!

    Y en la aborrecida escuela,
    raudas moscas divertidas,
    perseguidas
    por amor de lo que vuela,

    —que todo es volar—, sonoras
    rebotando en los cristales
    en los días otoñales…
    Moscas de todas las horas,

    de infancia y adolescencia,
    de mi juventud dorada;
    de esta segunda inocencia,
    que da en no creer en nada,

    de siempre… Moscas vulgares,
    que de puro familiares
    no tendréis digno cantor:
    yo sé que os habéis posado

    sobre el juguete encantado,
    sobre el librote cerrado,
    sobre la carta de amor,
    sobre los párpados yertos
    de los muertos.

    Inevitables golosas,
    que ni labráis como abejas,
    ni brilláis cual mariposas;
    pequeñitas, revoltosas,
    vosotras, amigas viejas,
    me evocáis todas las cosas.

    Antonio Machado.

  3. Gracias Amarna, y gracias señor rosa por poner delante de mis morros algo que probablemente no habría elegido leer por mi mismo, a pesar de que casi me atropellan en un semáforo mientras lo leía en el movil. Me ha gustado especialmente la parte de “Ellos te castigan por todas tus virtudes. Sólo te perdonan de verdad tus fallos.” Thx!

    1. 🙂 A mi también me ha servido mucho. Este texto es todo un descubrimiento.

  4. Que agradable ver que te gusta Nietzsche, hace ya bastantes años, una ex-polola (novia), me regalo el Así hablo Zaratustra con una dedicatoria de amor, algo que para mi le otorgo un valor agregado a un libro de un filosofo el cual tuvo serios problemas sentimentales, cuando termine mi relación ella, paso a convertirse en una mosca para mi, merodeadora, rencorosa y difamadora, pero aprendí que aquellos que hablan mal de quien dicen haber amado, así como los que escuchan esto, son indignos de uno, huí a la soledad por un tiempo y luego volvi mas fuerte.

  5. Este texto relata lo que siento, muchas veces ame siento como las moscas y otras veces como el cadáver, te comento la chica que me gusta esta con muchos chicos a la vez es muy como tu. Muchas veces pienso que es mala que es cruel que necesidad tiene si yo la quiero tal y como es, también pienso que si yo fuera un chico muy solicitado actuaría exactamente igual que ella, pero por otro lado me surgen mil contradicciones ángel vs demonio xd xd. Ya se que odias los libros de seducción te diré que me los he leído casi todos y no encuentro ninguna solución. Por otro lado soy una persona bastante insegura en ese y en otros muchos sentidos empiezo a abrir la mente cuando leo tus publicaciones pero aun así se me hace poco natural, viene siendo un sacarme de mi zona de confort a bofetadas para ligar salir con otras chicas y ser feliz. Puede ser que las mujeres lo tengáis mas facil o yo no entienda de que va esto. Un saludo Amarna perdona el rollazo.

    1. ¡Hola Leyonge! A lo mejor lo que te vendría bien es investigar un poco sobre gestión de emociones y sentimientos, en vez de tácticas de seducción 🙂 La premisa “qué necesidad tiene si yo la quiero tal y como es” no es especialmente positiva. Básicamente porque es ella la que tiene que decidir cómo vivir su vida y hacer lo que a ella le haga feliz. Como recomendación rápida, te aconsejo los libros “Opening up” y “Ética promiscua”, ambos editados por Melusina. ¡Un besote y gracias por comentar!

  6. Hay gente que es tóxica, muy tóxica, demasiado tóxica. Durante los años de colegio e instituto viví precisamente en un ambiente contaminado, por así decirlo, y si encima resulta que hasta algunos de tus ‘amigos’ te lanzan dardos envenados porque la envidia les corroe, mal vamos.

    Una de las cosas que de niño me decían era que ignorase a esas personas, que con ello se acabarían cansando. Hay veces que, sin embargo, eso no funciona, sino que incluso se vuelven más insistentes; creo que de ahí lo que dice Nietzsche sobre la erosión, que uno puede aguantar, pero puede acabar resquebrajándose. Ahí ya uno parece que tire más de improvisación ante lo que hacer. ¿Plantar cara? ¿Huir? ¿Alguna que otra alternativa?

    Tengo suerte de que, con el tiempo, mis amistades hayan cambiado, y para mejor. Pero no puedo evitar pensar, leyendo este texto, que no todo el mundo tiene esa suerte, y encima ahora con Internet siempre habrá alguna que otra mosca dando el peñazo porque nos han dado un nuevo megáfono y hay que usarlo. Y uno se pregunta qué lleva a ciertas personas a comportarse de la manera en que se comportan. ¿Envidia? ¿Superioridad moral? Hay tantas moscas y tan diferentes unas de otras a pesar de ser igual de puñeteras que te preguntas cómo pueden llegar a ser como son.

  7. Excelente libro, lo puedes leer y releer y siempre obtendras algo nuevo. Es considerada la obra más grande de Nietzsche, aunque es un completamento de todo su legado literario.
    Hoy en la mañana subi a mi instagram una foto de un libro de Nietzsche y una frase referente a este, que dado el texto que subiste, bien quedaría escribirtela:
    “Los hombres póstumos son menos comprendidos que los que se amoldan a su época, pero se les oye más. No se les comprende nunca, de ahí viene su autoridad”
    Nietzsche fue un hombre adelantado a su época, un filosofo que rompió con las ideas y sistemas de su tiempo, el que subio a la montaña y miró a los abismos, el que escuchó ladrar a los perros de su sótano, el profeta que mató a la religión para crear una propia de su alma y su cuerpo, aquel que se formó virtudes y quebró verdades absolutas, el iniciado, el incomprendido que no quería adeptos.
    Espero y puedas seguir leyendo más de el, los grandes deleites se encuentran entre la piel y las letras.
    Saludos
    Sigue caminando con pies de danzarina.

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