Mesa Verde y el Skyview motel

Cuando decidí mudarme a Santa Fe, Nuevo Mexico, hice una lista con los sitios de los alrededores que quería ver costase lo que costase  (Y teniendo en cuenta que un viaje corto en EEUU es de más de seis horas).

Por supuesto, encabezando la lista estaba el cañón del colorado, después las cavernas de Carlsbad, el pueblo de Taos, White Sands (Donde finalmente acabaríamos tirándonos en paracaídas) y por último, la maravillosa Mesa Verde.

Tras coger el coche de alquiler más barato que pudimos encontrar (14 $ el día parecía una broma), tomamos rumbo a Dixon, Nuevo Mexico, con el fin de entrevistar al mayordomo de una acequia: el gran Estevan Arellano. Si, con uve.

El hombre resultó ser absolutamente encantador, hablaba español perfectamente y era descendiente de mexicanos. Su casa era de adobe, adobe de verdad, y la había construido él mismo con sus manos desnudas.
Le hice una pequeña entrevista sobre su visión de la conservación del agua dentro de un estado que está básicamente sufriendo una sequía permanente, y tomé unas cuantas fotillos con las que más tarde haría un diaporama. Pero bueno, esa es otra historia.

Tras esta parada que se alargó más de la cuenta, nos metimos por carreteras de montaña hasta llegar a Pagosa Springs, Colorado.  El lugar está básicamente en medio de la nada, así que o buscábamos un hotel por la zona o nos iba a tocar hacer unas largas horas de conducción nocturna.

Entonces encontramos el Skyview motel, con estancias de madera y camas King size. 50 dolares la noche en habitación doble. ¡Me la quedo!
El frío era básicamente horroroso y la única fuente de calor en el cuarto provenía una estufa del siglo pasado que olía a polvo quemado cuando llevaba encendida más de 15 minutos seguidos. Olor a instalación eléctrica ardiendo. A casa vieja. A morir quemados.

Decidimos mantener apagada la estufa y refugiarnos abrazaditos bajo el edredón, que resulta ser mucho más cómodo de lo que parecía.

Como habíamos llegado al lugar ya en noche cerrada, no eramos conscientes del paisaje que se levantaba a nuestro alrededor. Así, al levantarnos a la mañana siguiente descubrimos que estamos en mitad de la nieve, con muchosmenos grados bajo cero y el coche lleno de escarcha. Desayunamos y ponemos rumbo al oeste.

Llegamos a Mesa Verde a la hora de comer, y resulta ser tan espectacular como me lo había imaginado; cientos de kilómetros de cañones gigantescos se hunden en la tierra, creando formas laberínticas y paredes de roca prácticamente verticales.

Pero lo más impresionante viene ahora: En esas mismas paredes verticales, los Anasazi (antepasados de las tribus americanas) labraron sus viviendas. Tallando la piedra, crearon ciudades excavadas a cientos de metros de altitud, algo así como estancias colgantes hechas de roca. En total, hay más de de 600 asentamientos esculpidos en los acantilados de Mesa Verde.

 

Hicimos una visita guiada al “Spruce tree”, y tras ver algunos de los asentamientos más importantes, tomamos rumbo a casa. Nos encontramos unos cuantos ciervos por el camino.

¿Conocíamos algún lugar bueno para dormir en los alrededores? ¡Vaya, Pagosa Springs! Así que de nuevo, pasamos la noche en el Skyview motel. Exactamente en la misma habitación que la noche anterior.

Y como mi imaginación calenturienta se había pasado un día y medio fantaseando con rodar algo en ese magnífico cuarto de madera, cuando nos despertamos cogimos la cámara de fotos y hicimos un maravilloso set de fotografías (Que podéis comprar en esta misma web, a propósito).

Cogimos el coche y pasamos por la “Garita Caldera”, algo así como la explosión volcánica más horripilante de todos los tiempos. Por supuesto, ahora solo queda una geología muy simpaticona y trozos de roca volcánica por todas partes.
En medio de la nieve encontramos una ruta perdida llamada “Treasure trail“, con una historia terrible acerca de un tesoro perdido y unos cuantos franceses. El camino llevaba hasta una catarata congelada absolutamente espectacular.

Y de nuevo, imaginación calenturienta al poder. ¡Coño, que el sitio era muy bonito! Así que me puse manos a la obra para hacer un set de Ishotmyself. Desnuda en medio de la nieve. Frio horrible. Dedos congelados no pueden pulsar el disparador. Ya sabéis, esas cosillas.

Tras recuperar la movilidad en mis extremidades y ponerme de nuevo la chaqueta, cogimos el coche, haciendo unas cuantas paradas por el camino, hasta llegar a la un-poco-pero-solo-un-poco-más-cálida Santa Fe.

 

Galería variada, con prácticamente todas las fotos robadas vilmente del blog de Zor.

 

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