Meanwhile in Australia: día 2

¿Quieres ver qué me pasó el día anterior?

Nos despertamos con la primera luz de la mañana, acurrucados en el coche y un poco muertos de frío. El día anterior, al haber llegado al parque con todo sumido en la oscuridad, no habíamos podido apreciar el sitio tan bonito en el que estábamos durmiendo.

Todo esta cubierto de una hierba espesa de color verde, y hay algunos arbustos y arboles bajitos. De lejos se oyen los rugidos del mar, que choca con estruendo contra las rocas de la orilla.
Está nublado y hace un poco de frío, así que nos ponemos las chaquetas y emprendemos una ruta que está bastante cerca. Acabamos en la playa, de arena muy fina color marrón, y damos un paseo mientras cae una fina llovizna.

Mientras subimos por unas piedras de la playa, tratando de dar la vuelta a la bahía en la que nos encontramos y pasar a la de al lado, la tormenta crece en intensidad y acabamos calados. Por si fuera poco, la marea está subiendo y con la tormenta, el mar se ha puesto muy bravo. Cuando nos damos cuenta, las rocas por las cuales hemos llegado hasta allí están cubiertas de agua, y no nos queda otra que avanzar hacia delante, rezando por llegar hasta alguna otra playa desde la cual podamos salir.

Tras algunos momentos un poco peligrosos, conseguimos llegar hasta la playa de al lado, cuyas rutas están todas cerradas. Ignoramos los carteles de “no pasar” y vamos por el camino, que está un poco destrozado, hasta encontrar de nuevo el coche.

Damos alguna que otra vuelta hasta llegar a una nueva playa, esta vez con un par de wallabies y una familia de canguros grises, que nos miran recelosos desde la distancia. Volvemos al coche y seguimos explorando el parque, encontrándonos algún que otro canguro (Incluyendo uno con babé en el marsupio).

Es muy temprano, tal vez las 6 o las 7 de la mañana, así que hay una cantidad muy grande de animales activos.

Tras girar una esquina descubrimos una escena impresionante: un canguro gris, un wallaby negro y una bandada de 4 emus estan interactuando a unos pocos metros por delante de nosotros. En cuanto notan nuestra presencia, el wallaby sale huyendo y los emues se ponen a correr de forma absurda. Parece que su cabeza se mueve a distinta velocidad que su cuerpo, y sin saber que hacer, se pone a dar vueltas de forma muy graciosa alrededor del coche.

Yo saco medio cuerpo por fuera de la ventanilla para ver si puedo sacar alguna foto, pero entre la emoción del momento y la risa tonta al ver a un pájaro de dos metros moviendose de esa forma, esta es la única más o menos decente.

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Tomamos rumbo este, pretendiendo subir por la carretera de la costa, aunque al salir del parque nos encontramos con otra criatura maravillosa ¡un equidna! Algo así como un erizo muy grande, de cuerpo suave y peludito y con pinchos en la parte exterior. Además, tiene la lengua gigante y muy fina, para poder meterla dentro de los troncos caidos en busca de termitas y hormigas.

En cuanto nos vio, intentó infructuosamente hacerse una pelotilla, pero nos quedamos quietos hasta que sacó su cabecilla y pudimos hacer esta foto ¡una monada!

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Seguimos por la carretera hasta llegar al Croajingolong national park, donde por fin pudimos montar por primera vez la roof tent en un campamento muy cerca de la playa. Es gigantesca y super confortamble, así que dormimos como piedras mientras oimos a los mosquitos dando vueltas alrededor nuestro (pero sin poder picarnos).

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1 comment
  1. Uala! qué bichillos tan curiosos y divertidos, casi he imaginado estar allí con esa descripción tan detallada y las fotos que acompañan, qué interesante tiene que ser todo aquello, me ha encantado! 🙂

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