Las cinco rutas más increíbles que he hecho en mi vida

Llevaba tiempo queriendo escribir una entrada sobre mis aventuras en la naturaleza.

No hay cosa que adore más en esta vida que viajar. Aprender cosas nuevas, visitar lugares desconocidos y conocer maravillas situadas en mitad de la nada.

Aquí va mi lista con las cinco rutas más increíbles que he hecho a lo largo de mis viajes. Si os gusta este post ¡poned un comentario! y contadme qué otras cosas os gustaría saber sobre mi vida loca. Allá va:

Tongariro Alpine Crossing (Nueva Zelanda)

Esta ruta de 19 km recorre el límite del volcán Ngauruhoe con el volcán activo Tongariro. Aunque el tiempo recomendado para hacerla es de unas siete/ocho horas, nosotros conseguimos acabarla en 5. El paisaje es una auténtica pasada, lleno de cráteres y ríos de lava por todas partes, con zonas relativamente difíciles de pasar. Cuando llegas a lo alto te encuentras con los “Emerald Lakes”, pequeños lagos de un color que parece salido de otro planeta (Los sedimentos les dan una tonalidad azul clarita increíble) que cubren los cráteres de la cima del volcán.

Detalle friki para los seguidores de El Señor de los Anillos: fue aquí donde se rodaron las escenas del Monte del Destino, los ríos de lava negra son parte de la escenografía de Mordor, y encima del mismísimo Tongariro está el ojo de Sauron.

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Subida al monte Fuji (Japón)

¡La última ruta que he hecho! Hace tres semanas cogimos un autobús que nos llevaba desde Shinjuku, Tokyo, a la quinta estación de la ruta Yoshida-guchi, 2.230 metros por encima del nivel del mar y situada en la ladera del Monte Fuji, el punto más alto de todo Japón.

Equipados con frontales y ropa de abrigo (La diferencia térmica con la cumbre es de más de 20 grados) y apenas una semana y media antes de que cerrasen el acceso a la cumbre por mal tiempo, empezamos a la ruta a las 7 de la tarde con la intención de llegar a la cumbre para ver el amanecer.
El camino hasta la séptima estación fue relativamente sencillo, pero a partir de la octava la cosa se ponía complicada: la falta de oxígeno se hacía notar y me dio un poco de mal de alturas. Decidimos parar en un refugio, donde dormimos en una habitación compartida con otras ¿20? personas, en lo que era un gigantesco colchón que cubría todo el suelo a varias alturas.

Una vez recuperada seguimos el ascenso, pasando por zonas en las que había que trepar y escalar entre las rocas. En total ascendimos apenas 6 km, con 1.550 metros de desnivel y pasando por la nieve y la lluvia, hasta llegar a la cumbre, donde vimos el amanecer más increíble que he visto en mi vida 🙂

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Boodjamulla National Park (Australia)

¡Me ha costado horrores elegir únicamente un sitio de Australia! Boodjamulla competía arduamente con Eungella National Park (donde vi ornitorrincos salvajes), Kakadu National Park y Uluru.
Así que ¿Porqué he elegido este parque en mitad de la nada?

Llegar a Boodjamulla es un auténtico infierno. Tienes que pasar por el desierto australiano, con temperaturas de más de 50 grados y un polvo rojizo que se mete en cada una de las rendijas del coche, la ropa, y los pliegues de la piel. Las carreteras están sin asfaltar durante más de 500 km y no es posible llegar a no ser que tengas un coche 4×4. Tienes que estar atengo a las “brown snakes” y huir de los escorpiones que pasan por debajo del coche cuando vas a salir. Hay tantos insectos que es imposible caminar dos pasos sin que una nube de moscas se te pose en las comisuras de los labios y se meta dentro de tus gafas de sol, repiqueteando contra tus ojos. Si, es infernal en el sentido más literal de la palabra.

Pero cuando llegas allí ¡Oh, dios santo! Boodjamulla es un manantial natural que surge en mitad de la nada, creando un oasis de vegetación, ríos, lagos y animales exóticos por doquier. Después de llorar para poder llegar hasta allí, lo que te encuentras es simplemente estremecedor. Mi primer pensamiento es que aquello parecía sacado de una escena de Tomb Raider. Enredaderas colgando de los árboles, helechos gigantes, pájaros de colores totalmente desconocidos y millones de peces que te observan atentos desde los ríos. Si, hay cocodrilos de agua dulce, pero intentaremos obviarlos en esta descripción del paraíso 😛

La foto no le hace justicia, y creo que es imposible poder calcular las distancias… ¿veis esa catarata de la izquierda? Debe medir 10 metros.

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Valley of the Gods (EEUU)

Tal vez sea de los lugares más bonitos y desconocidos que nunca he visitado. Al sudeste de Utah y muy cerquita del famoso Monument Valley se encuentran estas formaciones de arenisca que parecen salidas de la imaginación retorcida de un arquitecto. Si te metes con el coche encuentras una pista de 4×4 (Que nosotros hicimos con un Toyota Corolla, ejem) que pasa durante 27km alrededor de las estructuras de piedra. Precioso.

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Río Wanganui (Nueva Zelanda)

La ruta del río Wanganui es una de las “great walks” que encuentras a lo largo de la isla norte de Nueva Zelanda. Básicamente son tres días de ruta en kayak o piragua hasta completar los 90 km que separan Whakahoro de Pipiriki. Yo lo hice en kayak (primera vez que cogía uno).

Estás remando más de 7 horas al día así que llegar a los refugios que te encuentras por el camino (en medio de la selva) es todo un descanso. Ves toda la vegetación y animales que te puedas imaginar, un puente en mitad de la jungla llamado “El puente a ninguna parte” plus infinitas rutas para hacer. Si, me caí del kayak en unos rápidos infernales.
Y el último día dormí en un poblado Maorí.

Aquí van unas fotillos, pero es imposible plasmar el ambiente en el que te encuentras. No le hacen justicia.

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Roundtrip USA: día 21

 

Día: Viernes 21 de Diciembre

Lugares:  Mt Caramel, Utah – Zion National Park, Utah –  Caliente, Nevada


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Llegamos prontito al Zion National Park y descubrimos un paisaje maravilloso: Ciervos salvajes por todas partes, pavos e infinidad de pájaros cuyo nombre no conozco, además de un paisaje montañoso espectacular. No había demasiada gente y la temperatura había mejorado considerablemente así que decidimos hacer una ruta cortita hasta los “Emerald lakes”.

Por el camino descubrimos un cartel que indicaba que la ruta estaba cerrada, y mirando un poco hacia delante se podía ver el porqué: Los lagos se habían desbordado al derretirse la nieve, y la ruta estaba cubierta de hielo, agua y carámbanos de tres metros.

¿Nos damos la vuelta? ¡Por supuesto que no! Saltamos el cartel y nos metimos rápidamente (No fuera a ser que nos pillara un Ranger) por en medio del hielo mientras los carámbanos iban cayendo; afortunadamente llegamos vivos hasta una zona más segura, y seguimos ascendiendo.
El primero de los lagos era pequeño pero super bonito: el agua cristalina descendía desde la montaña creando mini cataratas heladas, y me dediqué a grabar los pequeños carámbanos que se formaban por debajo de las piedras. Seguimos subiendo hasta llegar al lago más grande, cuya agua caía desde lo alto de la montaña en una catarata gigantesca (ahora helada).

Todo el lago tenía una capa gruesa de hielo, y yo me puse a hacer el imbécil saltando encima  y diciendo “Soy Jesucristo, ¡camino por encima de las aguas!” hasta que el hielo se rompió y  me acabé cayendo dentro del lago, nada grave aunque me corté en una mano. Con los pantalones y las botas empapados de agua helada mis movimientos se redujeron bastante y decidimos bajar de nuevo.

Vimos algunos búfalos e hicimos el principio de la ruta de los “Narrows“, a la cuál si o si  hay que volver cuando haya mejor tiempo (Los carteles de “Warning: Flash floods” no eran muy acogedores). Cogimos el coche y nos dirigimos hacia la salida del parque.

Como nos moríamos infinitamente de hambre, paramos en un restaurante super pintoresco llamado algo así como”Bettie´s dinner” y comimos hamburguesas de Elk y un mini combo de cosas fritas. También le tiré todo el agua por encima a Zor, ¡viva!

Y ya en el coche de nuevo, la nieve volvió a nuestras vidas. Además el GPS había decidido que debíamos de cruzar la frontera Utah/Nevada por una pista de tierra que medía 30 millas ¡Bien!
Finalmente paramos en Caliente (Nevada) para dormir en un motel pequeñito y barato, super agradable.

 

Roundtrip USA: día 20

 

Día: Jueves 20 de Diciembre

Lugares: Hanksville, Utah – Bryce Canyon, Utah – Mt Caramel, Utah

 

Nos despertamos super descansados (qué gusto da dormir bien cuando estas realmente cansado) y nos montamos en el coche tomando rumbo al Bryce Canyon. Por aquella zona la capa de nieve volvía a ser gigantesca, y nos cruzamos con un montón de quitanieves. Incluso una quitanieves remolcando un autobús escolar, de película.

Empezamos a tener hambre al poco de haber cogido el coche, y ya que no había habido ninguna señal de vida humana desde hacía bastante tiempo, dimos por hecho que no podríamos comer hasta pasado un buen rato. Craso error. Paramos en una gasolinera en mitad de la nada (La nada se llamaba Torrey, un mini pueblo cubierto de nieve y con aproximadamente 30 habitantes) y encontramos una ¿¡pasteleria!? abierta. Exacto, una pasteleria con dos viejecitas encantadoras que nos contaron cómo se levantaban cada día a las 5 de la mañana para preparar el caramelo y el chocolate de forma artesanal. Y iban a cerrar en tres días, así que todo estaba a mitad de precio. Sorpresa, incomprensión, ¿A esto se referían cuando hablaban de los milagros?.
Como es obvio nos compramos unos deliciosos muffins, de los mejores que he probado en mi vida, y una bolsa de bombones artesanales para racionar durante el camino.

 

Una vez en el cañón descubrimos que algunas de las rutas estában lógicamente cerradas por la nieve, pero no la carretera principal ni los miradores, así que pagamos los 25$ de rigor para entrar en el parque nacional. Ya estaba atardeciendo y la luz era anaranjada, pero tomamos unas cuantas fotos de los maravillosos hoodoos, las formaciones rocosas afiladas por las que el cañón es famoso. *Hicimos la primera pausa para comer bombones* Las dimensiones del sitio eran gigantescas y de nuevo me quedé con ganas de volver en verano ¡quiero caminar y hacer rutas por estos sitios!

 

Mis botas, muy bonitas y cómodas para subirme por los árboles en la ciudad, resultaron ser un auténtico fail para la nieve. El cuero se contraía por el hielo y me apretaban más de la cuenta, y el frio invernal atravesaba la suela y me congelaba los piececillos. Eso si, aunque tenia las plantas insensibles y no podia mover los dedos, me subí por todas partes y me lo pasé genial 🙂 Además, vimos otro puente natural; no tan espectacular como los del día anterior, pero muy bonito. *Segunda pausa para comer bombones*

 

Cogimos el coche mientras todavia era de dia para intentar buscar un hotel cerca del Zion National Park (nuestra visita para el siguiente día) y tras descubrir que estabamos básicamente en mitad de la nada, acabamos conduciendo durante bastante tiempo en plena oscuridad. *Se acabaron los bombones* Cuando ya pensábamos que no ibamos a encontrar nada, y estando a apenas una hora de Zion, ¡tachán! Vemos luces de neón y cosas brillantes en la lejanía: era el pueblo más hortera del mundo, con dos hoteles uno en frente del otro, y varios restaurantes llenos de luces de colores por todas partes. Resultó llamarse Mt Caramel.

 

Nos quedamos en uno de los hoteles y decidimos probar la comida del restaurante con el anuncio de “¡Más de 50 tipos de sandwiches diferentes!”. Resulta que el dueño del restaurante era también el dueño de nuestro hotel, que pasaba corriendo de un sitio a otro para atender.

Yo me pedí un perrito caliente con salchicha polaca ¡que cosa más deliciosa! Creo que es el perrito caliente más rico que he comido nunca. El pan estaba crujiente y blandito, y la carne era de primera.

 

Volvimos al hotel para descubrir que el Wi-Fi iba a menos veinte por hora y la calefacción estaba prácticamente rota, asi que nos fuimos a dormir envueltos en mantitas para recuperar fuerzas para el siguiente día.

 


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Roundtrip USA: día 19

 

Día: Miércoles 19 de Diciembre

Lugares: Bluff, Utah – Valley of the Gods, Utah – Hanksville, Utah

Cuando nos despertamos descubrimos que, en efecto, el paisaje de los alrededores era precioso. Gigantescas mesetas de arenisca roja se levantaban por todas partes, creando formaciones de formas extrañas. Se podia ver cómo las montañas y todo el terreno estaba dividido por capas de colores rojo, naranja y marronaceo y la única vegetación que había eran arbustos.

 
Tomamos el coche para intentar buscar un sitio donde desayunar, pero el pueblo estaba completamente vacío. Supongo que en los meses de invierno nadie irá a ver las atracciones de los alrededores (Al fin y al cabo este pueblo vive del turismo que va de camino a Monument Valley) y la población de Bluff, Utah huirá (lógicamente) a vivir durante ese tiempo a lugares más cálidos.
Yo desde luego no me lo pensaría dos veces habiendo -22 grados centígrados de media

 

Finalmente descubrimos todos los coches del pueblo aparcados delante de un edificio de una sola planta hecho de madera y fuimos a investigar ¡Qué maravilla! Era un restaurante indio absolutamente delicioso y con comida tamaño XXL. Pedimos una especie de quesadilla hecha en Fry Bread (Pan Navajo) y dos deliciosas hamburguesas. Sobró bastante así que nos lo llevamos en una tartera para comerlo por el camino (jojojo)

 

Continuamos por la carretera con rumbo a Monument Valley, Arizona, y por el camino decidimos hacer la pista de tierra llamada “Valley of the Gods”. Las piedras eran rojas y se alzaban por todas partes mientras nosotros luchabamos por mantener el coche por la carretera. Empezó a hacer un poco más de calor y el sol directo hacía unos contraluces preciosos sobre las rocas. A cualquier persona que esté planeando un viaje por esta zona de América se lo recomiendo de cabeza, a mi desde luego ha sido la parte del viaje que más me ha gustado. Este día fuí extremadamente feliz 🙂

 

Tras hacer la pista y eufóricos de alegría, vimos una carretera horripilante que subía hacia las montañas, completamente nevada y con un 17% de inclinación. Y por supuesto, nos dijimos ¡vamos por alli! ¡A la mierda monument valley, lo podemos ver a la vuelta! Y en efecto, tomamos la carretera sin fin hacia la nada, y en vez de pasar a Arizona, seguimos por Utah.

 

Como habíamos planeado el viaje para ir por el otro lado, no teniamos ni idea de qué podiamos encontrar por esa zona, así que en fuimos investigando e improvisando dónde parar. Y las elecciones que tomamos fueron bastante acertadas: pasamos por infinitos parques naturales y hicimos una parada en el Natural Bridges national monument. El frío volvía a ser muy intenso, y todo estaba nevado; los puentes eran preciosos y sacamos unas cuantas fotos ¡ojalá poder volver allí en verano y hacer una ruta para verlos más de cerca!

 

Tambien pasamos por encima de un puente precioso que cruzaba el rio Colorado en su unión con el Lago Powell. Vimos el lago mientras el sol se ponía y comiendo mientras tanto los restos de quesadilla navaja que nos quedaban de por la mañana.
Todo fue extremadamente maravilloso 🙂

 
Seguimos un rato hasta llegar a Hanksville, Utah, donde nos quedamos en un cuarto de un hotelito pequeño de madera; cenamos nachos con queso cheddar (¡A la mierda la dieta!) y hamburguesa y nos fuimos a descansar.

 


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Roundtrip USA: día 18

 

Día: Martes 18 de Diciembre

Lugares: South Fork, Colorado – Bluff, Utah

Al despertarnos en el Wolf Creek Ski Lodge descubrimos que ¡había desayuno incluido! Los dueños, que eran una maravilla, habían preparado un auténtico festín: zumo, fruta fresca, deliciosos capuccinos de vainilla, pop tarts y bollería fresca. Comimos mientras hablábamos con ellos y jugábamos con Peanut, su perrillo enano y encantador. Todo esto en una sala de madera con ventanales al paisaje y una chimenea. Vamos, de película.

Pasamos por unas montañas preciosas y subimos un puerto de montaña con la mayor tormenta que he visto nunca, la nieve acumulada llegaba por las rodillas, la carretera estaba helada, nosotros no teníamos cadenas y en general, ejem, fue todo un poco peligroso. Vimos corzos y vacas que parecían osos.

El paisaje compensaba todo el mal trago de la carretera: casitas de madera nevadas, cascadas heladas, carámbanos de tres metros y nieve sobre los pinos que con el viento caía haciendo remolinos; una pasada.

Se hizo de noche y pasamos la frontera hacia Utah sabiendo que nos estabamos perdiendo un sitio precioso por culpa de la oscuridad, asi que decidimos parar en el primer pueblo que encontrásemos…sin saber que estábamos prácticamente en medio de la nada.

Horas después y tras encontrar un motel maravilloso en el que no nos dejaron quedarnos porque estaban dando clases de piano a una manada de niños (¿?) llegamos a Bluff, Utah, donde descubrimos un hotel precioso de madera, con porche y recepcionistas indias nativas, y nos quedamos allí a dormir. La habitación era enorme y calentita, y dormimos del tirón hasta la mañana siguiente.

 

 

 


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