Fragmentos de mi vida: ¿Qué estaba haciendo yo hace justo un año?

Hace un año así estaba yo:

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Australia. Pasando por encima de un río lleno de cocodrilos a través de un puente tan seguro y estable como podéis ver en la foto. ¿Suena divertido? Porque a mi me en-can-ta.

No es una ironía. Soy una aventurera nata: ir a sitios nuevos, aprender idiomas que no entiendo y explorar lugares que no conozco me da la vida. Vivo para viajar y soy una persona nómada por naturaleza.

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Y todo este rollo viene a raíz de ¿Qué estaba haciendo yo hace exactamente un año, el 24 de Diciembre del año 2013? Me encontraba en medio de un roadtrip increíble alrededor de Australia que duró nada más y nada menos que tres meses. Tres meses durmiendo en una tienda de campaña y luchando contra todos los insectos y animales que podáis imaginar, sumado a las inclemencias del tiempo. Porque recordad: en Australia todo quiere matarte.

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Aquí estoy con Mandy y Elodie, las autoestopistas que encontré en medio del desierto, abandonadas por un imbécil que además se llevó su dinero. Por supuesto, se unieron a la comitiva y juntas llegamos hasta Kakadú, un parque nacional al norte del continente que mide más que toda Cataluña. Hacía calor, muchísimo calor, y las lluvias torrenciales que caían cada media hora nos impedían mantener la ropa seca más de un día seguido.

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Con ellas celebré este día hace justo un año, alojándonos en un pequeño hostalito de Darwin y preparando sushi casero como cena de Navidad.

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Mis regalos fueron un paquete de muffins y una caja de dátiles, que ellas mismas habían recogido mientras trabajaban en una granja un par de semanas atrás. Lo envolvieron en papel de periódico, porque no teníamos papel de regalo, ni dinero para comprarlo.

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Probablemente es uno de los mejores regalos que nunca me han hecho 🙂

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Me veo a mi misma hace exactamente un año, y soy otra persona. Australia me enseñó el valor de la libertad y a aprender luchar por lo que realmente me hace feliz. Me dio las fuerzas para seguir peleando por mis sueños.

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Quería compartir con vosotros este fragmento de mi vida, y hacer esta pequeña retrospectiva de cómo era mi vida hace justo un año. Aquí tenéis un trocito más de Marina 🙂

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Y con esta pitón os deseo: ¡Feliz navidad!

Soñando por Australia con Ishotmyself: “Dream girl”

El invierno pasado mientras viajaba alrededor de Australia con poco más que una mochila y una tienda de campaña, grabé este video para la productora Ishotmyself. Es una pequeña oda a la libertad y a mi pasión por viajar.

Salgo corriendo por lagos de sal y hablando en un inglés absolutamente churrigueresco, ¡Aquí me tenéis!. 🙂

Para todas las personas que alguna vez soñaron con el amor, con la risa suavemente iluminada por el sol y las sonrisas burlonas, los ojos cálidos en la playa…para todos aquellos que alguna vez imaginaron el día perfecto, la chica perfecta, el amor perfecto, o el video perfecto, y para aquellos que nunca soñaron con nada en absoluto, este video es para vosotros, con amor, de Amarna Miller.

‘Dream_Girl’ by Amarna Miller from ishotmyself on Vimeo.

(Momento mágico en el minuto 3:13 ¿Jirafas? ¿Jirafs?) xD

Las cinco rutas más increíbles que he hecho en mi vida

Llevaba tiempo queriendo escribir una entrada sobre mis aventuras en la naturaleza.

No hay cosa que adore más en esta vida que viajar. Aprender cosas nuevas, visitar lugares desconocidos y conocer maravillas situadas en mitad de la nada.

Aquí va mi lista con las cinco rutas más increíbles que he hecho a lo largo de mis viajes. Si os gusta este post ¡poned un comentario! y contadme qué otras cosas os gustaría saber sobre mi vida loca. Allá va:

Tongariro Alpine Crossing (Nueva Zelanda)

Esta ruta de 19 km recorre el límite del volcán Ngauruhoe con el volcán activo Tongariro. Aunque el tiempo recomendado para hacerla es de unas siete/ocho horas, nosotros conseguimos acabarla en 5. El paisaje es una auténtica pasada, lleno de cráteres y ríos de lava por todas partes, con zonas relativamente difíciles de pasar. Cuando llegas a lo alto te encuentras con los “Emerald Lakes”, pequeños lagos de un color que parece salido de otro planeta (Los sedimentos les dan una tonalidad azul clarita increíble) que cubren los cráteres de la cima del volcán.

Detalle friki para los seguidores de El Señor de los Anillos: fue aquí donde se rodaron las escenas del Monte del Destino, los ríos de lava negra son parte de la escenografía de Mordor, y encima del mismísimo Tongariro está el ojo de Sauron.

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Subida al monte Fuji (Japón)

¡La última ruta que he hecho! Hace tres semanas cogimos un autobús que nos llevaba desde Shinjuku, Tokyo, a la quinta estación de la ruta Yoshida-guchi, 2.230 metros por encima del nivel del mar y situada en la ladera del Monte Fuji, el punto más alto de todo Japón.

Equipados con frontales y ropa de abrigo (La diferencia térmica con la cumbre es de más de 20 grados) y apenas una semana y media antes de que cerrasen el acceso a la cumbre por mal tiempo, empezamos a la ruta a las 7 de la tarde con la intención de llegar a la cumbre para ver el amanecer.
El camino hasta la séptima estación fue relativamente sencillo, pero a partir de la octava la cosa se ponía complicada: la falta de oxígeno se hacía notar y me dio un poco de mal de alturas. Decidimos parar en un refugio, donde dormimos en una habitación compartida con otras ¿20? personas, en lo que era un gigantesco colchón que cubría todo el suelo a varias alturas.

Una vez recuperada seguimos el ascenso, pasando por zonas en las que había que trepar y escalar entre las rocas. En total ascendimos apenas 6 km, con 1.550 metros de desnivel y pasando por la nieve y la lluvia, hasta llegar a la cumbre, donde vimos el amanecer más increíble que he visto en mi vida 🙂

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Boodjamulla National Park (Australia)

¡Me ha costado horrores elegir únicamente un sitio de Australia! Boodjamulla competía arduamente con Eungella National Park (donde vi ornitorrincos salvajes), Kakadu National Park y Uluru.
Así que ¿Porqué he elegido este parque en mitad de la nada?

Llegar a Boodjamulla es un auténtico infierno. Tienes que pasar por el desierto australiano, con temperaturas de más de 50 grados y un polvo rojizo que se mete en cada una de las rendijas del coche, la ropa, y los pliegues de la piel. Las carreteras están sin asfaltar durante más de 500 km y no es posible llegar a no ser que tengas un coche 4×4. Tienes que estar atengo a las “brown snakes” y huir de los escorpiones que pasan por debajo del coche cuando vas a salir. Hay tantos insectos que es imposible caminar dos pasos sin que una nube de moscas se te pose en las comisuras de los labios y se meta dentro de tus gafas de sol, repiqueteando contra tus ojos. Si, es infernal en el sentido más literal de la palabra.

Pero cuando llegas allí ¡Oh, dios santo! Boodjamulla es un manantial natural que surge en mitad de la nada, creando un oasis de vegetación, ríos, lagos y animales exóticos por doquier. Después de llorar para poder llegar hasta allí, lo que te encuentras es simplemente estremecedor. Mi primer pensamiento es que aquello parecía sacado de una escena de Tomb Raider. Enredaderas colgando de los árboles, helechos gigantes, pájaros de colores totalmente desconocidos y millones de peces que te observan atentos desde los ríos. Si, hay cocodrilos de agua dulce, pero intentaremos obviarlos en esta descripción del paraíso 😛

La foto no le hace justicia, y creo que es imposible poder calcular las distancias… ¿veis esa catarata de la izquierda? Debe medir 10 metros.

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Valley of the Gods (EEUU)

Tal vez sea de los lugares más bonitos y desconocidos que nunca he visitado. Al sudeste de Utah y muy cerquita del famoso Monument Valley se encuentran estas formaciones de arenisca que parecen salidas de la imaginación retorcida de un arquitecto. Si te metes con el coche encuentras una pista de 4×4 (Que nosotros hicimos con un Toyota Corolla, ejem) que pasa durante 27km alrededor de las estructuras de piedra. Precioso.

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Río Wanganui (Nueva Zelanda)

La ruta del río Wanganui es una de las “great walks” que encuentras a lo largo de la isla norte de Nueva Zelanda. Básicamente son tres días de ruta en kayak o piragua hasta completar los 90 km que separan Whakahoro de Pipiriki. Yo lo hice en kayak (primera vez que cogía uno).

Estás remando más de 7 horas al día así que llegar a los refugios que te encuentras por el camino (en medio de la selva) es todo un descanso. Ves toda la vegetación y animales que te puedas imaginar, un puente en mitad de la jungla llamado “El puente a ninguna parte” plus infinitas rutas para hacer. Si, me caí del kayak en unos rápidos infernales.
Y el último día dormí en un poblado Maorí.

Aquí van unas fotillos, pero es imposible plasmar el ambiente en el que te encuentras. No le hacen justicia.

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Meanwhile in Australia: día 3

¿Quieres saber qué hice el día anterior?

El viernes 15 de Noviembre nos despertamos en medio de la lluvia y con mucho, mucho frío. Por la noche y medio dormida me he ido poniendo capas de ropa, así que ahora llevo dos chaquetas, dos camisetas, un par de pantalones con unas mallas debajo, y el saco de dormir. Aun así estoy tan congelada que me levanto super temprano.

Comemos un par de latas de atún con sabores (Probablemente una de las cosas más deliciosas de este país. Tienes atún con chili, atún con cebolla, con pimienta, y el mejor de todos, atún con romero y tomate deshidratado) y echamos un vistazo alrededor. Todavía estamos en el Croajingolong National Park, precioso pero lleno de mosquitos.

Decidimos dar un paseo por la playa, donde encontramos decenas de árboles. Si, árboles enteros varados por la tormenta, que crean un paisaje curioso al mirar hacia el horizonte.

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Cuando nos fijamos atentamente en el suelo, podemos divisar unos pequeños montículos de arena, como si hubiese algo enterrado por debajo, y cubierto por una fina capa. Observando más atentamente y desenterrando un poco vemos que se trata de miles de pájaros muertos durante la noche y enterrados ahora en la tierra. Más tarde descubriríamos que se trata de una especie migratoria que viene desde Cánada todos los años, y tras hacer 15.000 km volando llegan tan exhaustos a las playas que la gran mayoría de ellos muere. Si a esto le sumas la tormenta espeluznante de anoche, puede entenderse porqué hay tantísimos, aunque me sigue dando muchísima pena.

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Damos un paseo y subimos por una colina hasta llegar al faro de Point Hicks. Allí vemos un pequeño wallabie que se esconde de nosotros, y un pájaro de color azul intenso que parece posar para la cámara. El viento es muy fuerte aunque ver el paisaje merece la pena.

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Nos quedamos un rato viendo una placa conmemorativa del descubrimiento por James Cook de la parte de Australia en la que estamos, y bajamos por la colina hasta llegar al pecio del S.S Saros, varado ahora en la falda de la colina y del que solo se puede ver un amasijo de hierros oxidados.

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Bajamos de nuevo hasta el coche y tomamos la Princes Highway hasta acabar en el pueblo de Mallacoota, donde paramos en una bahía con un pequeño puerto absolutamente lleno de pelícanos. Los pelícanos australianos no son animales normales, ni siquiera son pelícanos gigantes. Con una embergadura de alas de hasta 2 metros y medio, se trata de auténticos pterodáctilos vivientes. Los ojos, rendondos y de color amarillo, te miran de forma inquisitiva como diciendo “¡Danos comida!” y cuando se acercan a ti, descubres que son gigantescos. A mi me llegaban por debajo de la barbilla, y mido 165 cm.

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Tras unas cuantas fotos continuamos rumbo norte, hasta que llegamos al Bournda National Park. Ya es de noche, aunque la luna llena nos permite montar la tienda es la oscuridad.
Mientras estoy sacando las piquetas veo una sombra bajo el coche, que se mueve hacia el maletero. Cuando me doy cuenta, hay un gato intentándose meter en el maletero del coche, donde tenemos toda la comida. Aviso a Zor y cogemos la linterna.

Cuando alumbramos descubrimos que se trata de ¿un canguro arborícora? ¿un possum pigmeo? Sale corriendo y se sube a un árbol, trepando de forma increible. Corre a cuatro patas, tiene una cola larga muy esponjosa y los ojos gigantescos y redondos. No parece tener ningún miedo de nosotros, así que nos acercamos hasta tenerle apenas a medio metro. Nos mira extrañado, con su carita pequeña ¡es precioso!

Al día siguiente miramos en nuestros libros. Era un bushtail possum 🙂