“Las corridas falsas en el porno”, un artículo para Orgasmatrix.com

Por aquí me tenéis de nuevo en la serie de artículos que escribo para Orgasmatrix.com, esta vez tirando al suelo otro de esos mitos del porno: Las corridas falsas.

Y es que aunque parezca mentira, un tanto por ciento muy elevado de la sagrada ambrosía que veis en pantalla es simplemente lubricante blanco, crema hidratante o incluso medicamentos para la tripa. Si, habéis oído bien.

 
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¿Quieres saber los variados motivos por los cuales que se fingen las corridas? ¿Qué tipos de mejunje se utilizan para simular el nectar divino? ¿Los trucos más cotizados dentro de la industria?

Pues por aquí os dejo un fragmento del texto para que vayáis abriendo boca. Podéis leerlo entero a través de la web de Orgasmatrix.

 
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Mucho se ha especulado en esta página sobre el tamaño real de los miembros viriles de los actores porno y veo que pocos se quejan de una de las prácticas más establecidas dentro la industria: las corridas falsas. Primero y antes de nada hay que analizar el porqué de este fenómeno. ¿Qué lleva a una compañía a querer falsear el semen?

El primer caso es el más obvio: el actor no se puede correr. Por el motivo que sea (no está in the mood, es la tercera escena que hace ese día o simplemente el cuerpo no responde correctamente a la llamada) se hace necesario fingir el climax.

La segunda opción viene dada por los requerimientos prácticos de la escena. Hay compañías especialmente dedicadas a los “big loads”, así que muchas veces hay que falsearla para que cumpla con los estándares de la productora.

El tercer caso es el más temido por los camarógrafos de la industria: la eyaculación no se ha grabado por problemas técnicos. El actor se ha corrido como dios manda pero o bien alguien ha tapado el plano (La actriz ha puesto la mano en medio, el actor se ha movido y ha bloqueado la toma, etcétera) o bien la tarjeta de memoria se llenó en el peor momento, o bien la cámara se quedó sin baterías para desgracia de todo el equipo. Como no puede repetirse la corrida, toca fingirla.

En la cuarta categoría incluiré lo que yo llamo “creampies perdidos”. El actor se ha corrido de verdad dentro de la chica pero por algún motivo el semen no acaba de salir del sagrado orificio, así que hay que utilizar otros medios para demostrar al espectador que en efecto, ahí ha habido un orgasmo.

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¿Quieres saber cómo funciona la industria X? Os recomiendo que veáis “Starlet”

Cada vez que me preguntan por recomendaciones cinematográficas que representen bien la industria, no sé que contestar. Si, Boogie Nights es muy chula pero no es un buen reflejo de cómo funciona el porno ahora mismo.

 
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Por este motivo estoy tan contenta de haber descubierto “Starlet” (¡Gracias, Netflix!) de Sean Baker. Solo trata el funcionamiento del negocio como telón de fondo para una historia dramática entre una anciana y su recién descubierta amiga postadolescente…¡Pero qué bien lo hace!

Retrata de forma maravillosa cómo son las casas de modelos, los rodajes en el Valle de San Fernando, los agentes y la presión que sufres cuando decides dedicarte al trabajo sexual. La soledad. La lucha constante por abrirte camino.

 
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¡Ah! Y tiene alguna escena de sexo explícito. Bien argumentadas y sin caer en el sensacionalismo barato ni los planos sexuales gratuitos.
Personalmente la historia central no me ha entusiasmado demasiado, pero si queréis saber cómo funciona el porno por dentro, os la recomiendo.

 
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A veces es interesante dar un paso para atrás y ver “desde fuera” como se entiende el cine X. Como para mi este es mi día a día, no me es extraño hablar de squirtings en la hora de la comida ni oír los gemidos de mis compañeros de rodaje mientras me acabo mi ensalada pero ¡Joder! Cuando de repente lo ves en pantalla…es raro. Y me hace entender un poquito mejor las preguntas constantes de “¿Cómo fue tu primer rodaje?” o “¿Lo sabe tu familia?”.

Aquí tenéis mi reflexión 🙂 Y si veis la peli…¡Dadme vuestra opinión!

“Hot girls wanted” y la estigmatización de la pornografía.

Mucho se está hablando últimamente sobre el documental que acaba de sacar la plataforma de distribución americana Netflix.

“Hot girls wanted” nos descubre las entrañas de la pornografía amateur mientras sigue los pasos de unas cuantas chicas que acaban de adentrarse en el negocio ¿Y qué tiene esto de interesante? Pues que han decidido tratar el tema (para variar) desde la perspectiva de la explotación y victimizando a sus participantes. La pobre chica de 18 años que contesta un anuncio de Craiglist y se ve inmersa en una debacle de caos, sexo y destrucción de la que no sabe cómo salir. Y es que claro, es muy fácil estigmatizar nuestra profesión: todo el mundo quiere oír lo malo que es el porno y cuánto daño hace a nuestra sociedad, pero nadie quiere escuchar la parte positiva. Que existe, y es grande.

Quien busque información realista ¡Que no pierda el tiempo con este documental! Su crítica no es objetiva ni está razonada y presenta únicamente un fragmento del negocio. Pesados, que sois unos pesados.

 
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¿Existe explotación dentro de la pornografía? Si, es cierto. Igual que existe explotación dentro del negocio de la música, la moda o la hostelería. ¿O es que una camarera que se mata a trabajar ganando una miseria no está explotada? ¿Y porqué a esto no se le da bombo y platillo?
Porque claro, el sexo es malo. El porno es malo. Las actrices porno entran en esta industria completamente engañadas.

¡Quién en su sano juicio y con pleno uso de sus facultades deciría meterse al porno, disfrutar de su cuerpo y de su sexualidad delante de las cámaras!
Los usuarios, los fans y el público en general no quieren oír la verdad, sino reafirmar sus opiniones. Quieren oír lo mismo que llevan oyendo desde hace años: que nuestras condiciones laborales dan asco, que estamos obligadas a realizar prácticas que no queremos, que nos sentimos sucias, a disgusto, engañadas. Que no encontramos empleo, que nuestros hijos se avergüenzan de nosotras. Que nos arrepentimos de haber pertenecido a la industria. ¡Era joven y me engañaron!

La gente quiere saber lo mal que lo pasamos, porque el sensacionalismo ¡oh, queridos! vende mucho. La felicidad no.
Y pensar que una chica por el mero hecho de ser guapa y disfrutar del sexo pueda estar ganando en un mes lo mismo que tú en un año, jode. Y jode mucho. Así que lo mejor, para nuestro confort y paz mental, es pensar que son unas putas, unas guarras. Que no merecen nuestro respeto porque están sucias y nadie va a quererlas el resto de su vida.
Pensar en la infelicidad de los otros nos hace sentirnos un poco más a gusto con nuestras frustraciones.

Pero claro, el problema de todo esto es que no es cierto. Hay muchas chicas que están en la mierda, y otras tantas muchas que no lo estamos.
A ver si nos damos cuenta de que la mayoría de estereotipos y prejuicios que tenemos respecto a la industria vienen dados por documentales como este. Información sesgada, que omite datos importantes y te ofrece una visión parcial.

Se que muchos de vosotros todavía pensáis que la industria pornográfica es sórdida, dañina y oscura. Que nosotras odiamos lo que hacemos. Ahora paraos a pensar un segundo ¿No será que la información que os ha llegado está manipulada? ¿No estarán vuestras opiniones fundamentadas en unas premisas que simplemente no son reales? ¿Tal vez preferís no darle muchas vueltas, no vaya a ser que os deis cuenta de que las cosas no están tan mal?

Ahora, si habéis leído esto, es el momento para pensarlo.

Sobre mis experiencias en el BDSM y un conjunto especial de lencería.

Me gusta el BDSM desde que tengo uso de razón. No tuve ese “despertar sexual” del que tanto hablan, en el que un día te levantas por la mañana y repentinamente descubres que eres sádica, que te gusta que te asfixien, o que sientes placer con el dolor.

Mi evolución fue muchísimo más sutil y paulatina. Empecé a interesarme por temas sexuales cuando tenía unos 13 años. Por aquel entonces estaba perdidamente enamorada de una chica de mi clase, pero nunca vi mi bisexualidad como algo extraño o que tuviese que ocultar. Con el BDSM me pasó lo mismo, aunque ni siquiera me planteaba que aquello que me excitaba pudiese tener nombre. Fui creciendo y durante la adolescencia se sucedieron fantasías relacionadas con la dominación, las cuerdas, la inmovilización.

Como siempre he sido de ideas abiertas y he estado interesada en explorar los límites y las fronteras de mi sexualidad, probé alguna tontería con mi primer novio, pero la cosa no fue a más.

Finalmente a los 19 años compartí mi vida con una chica increíble, y tan interesada en las prácticas sadomasoquistas como yo. Por aquel entonces me consideraba bastante dominante (Luego las cosas fueron evolucionando y ahora soy completamente versátil) y en nuestros encuentros sexuales se sucedían los intercambios de poder, ella siempre actuando como mi sumisa, y yo castigándola de las mil y un maneras que se me ocurrían. Fue todo un descubrimiento, y sentí que se me abrían las puertas del cielo. Experimentábamos todas las cosas que se nos pasaban por la mente, sin importan como de locas pareciesen y dejando completamente a un lado todos los prejuicios y normas sociales. Desde entonces he seguido experimentando con las fronteras del placer y el dolor, el ceder mi cuerpo de forma voluntaria a otra persona, y he sentido los mil y un placeres de mi revolución sexual personal. La antítesis de la normatividad. Porque en el sexo, el único límite lo pone mi imaginación.

Y todo este ladrillo ¿A que viene? Pues quería poneros en situación para explicaros porqué la primera vez que entré en la web de Malicieux, el primer apartado que busqué apresuradamente fue el de “Juguetes BDSM”. Y entonces, la vi a ella.
Sophie. El conjunto de lencería más bonito que os podáis imaginar, vestido por una espectacular modelo pelirroja (Si, cierto, tengo debilidad por las pelirrojas).
Así que me lo pedí. Y aquí está el esperado review al respecto 🙂

La primera impresión fue buena: caja primorosamente empaquetada y con unas etiquetas pegadas por los chicos de Malicieux “Una vez abierto no se puede devolver”. Me parece perfecto, ¡Porque no tengo pensado devolvérselo a nadie!
Una vez abierto, cae un paquetito transparente con todos los objetos en su interior: correa para el cuello, braguitas con cintas que suben hasta el cuello y un par de pezoneras.

Vamos por partes:

-El conjuntito es minúsculo, bastante más pequeño de lo que parecía en la foto de promoción. Y el tejido ¡oh terror! es parecido al vinilo. Por algún motivo a los fabricantes les encanta usar este material para las prendas de ropa fetish, y personalmente nunca lo he entendido. Es cierto: brilla y tiene un toque glam que puede quedar muy chulo pero ¡Se estropea muy facilmente! Ahora, como está nuevo y recién sacado de la caja, no pasa nada. Pero la experiencia me dice que de aquí a un par de años empezará a cuartearse. Mala noticia: úsalo mucho porque durará poco. Las costuras tampoco son especialmente fuertes, pero me gusta la disposición de las cintas alrededor de la cadera. Aun así, sin verlo puesto no puedo juzgar demasiado, así que guardaré las críticas para la segunda parte de la reseña.

Correa: va unida a la pieza del cuello con una pequeña pincita, como las que se usan en las correas de perro. Es bonita pero parece frágil.

Pezoneras: Hechas con el mismo material que el cuerpo del conjunto, y con tachuelitas de metal a los lados. La mejor noticia es que tienen pegamento autoadhesivo ¡y son reutilizables! No hay cosa que deteste más que unas pezoneras de usar y tirar. Con lo bonitas que son ¡Las quiero usar varias veces! Además, son grandecitas, perfecto para mis pezones grandes, que normalmente se salen por fuera de las pezoneras convencionales.

Le pego un último repaso a la prenda antes de proceder a probármela. Hay algunas costuras fuertes y otras que parecen mas endebles. ¡El tiempo dirá cuánto aguantan!
 


 

Paso a probarme el conjunto y tras la confusión inicial (¡hay muchas tiras por todas partes!) me pongo todas las piezas. GUAU. Mira que he sido criticona, pero la verdad es que queda impresionante. Como pequeños detalles: la zona de la braguita es estrecha y deja ver mis pelillos púbicos por los lados. No es que me parezca antiestético pero desde luego es un detalle a tener en cuenta si (como yo) no eres especialmente fan de la depilación genital. Las pezoneras cuadran perfectamente con el tamaño de mis pezones, tal y como predije, lo cual le da unos cuantos puntos de ventaja a cualquier conjunto de lencería estándar. Pero lo mejor es la parte de atrás, que se adapta perfectamente al culo y me hace unas curvas impresionantes.

¿Contras? La tira central, que sube desde las braguitas hasta mi cuello es un poco larga, y si no tengo la espalda completamente erguida hace unas arrugas bastante feas. Estos son los fallos de vender prendas con talla única: que si eres pequeña va a sobrar o faltar tela por alguna parte. Lógicamente este conjunto está pensado para alguien con un torso más largo que el mio (mido 1.63) pero aun así, queda muy bonito si estoy con la espalda estirada.
La argolla del cuello es estéticamente muy bonita pero poco sólida, así que no recomendaría el tirar fuerte de la correa, o probablemente se rompa.
Mi veredicto final es que es perfecto si vas a asistir a una fiesta fetichista o quieres darle una sorpresa a tu pareja, pero se queda un poco corto si quieres practicar BDSM de forma un poco más bestia.

Aquí tenéis cómo queda puesto:
 


 

Dicho todo esto, aquí va mi lista de ventajas:
-Es objetivamente muy sexy.
-Es muy cómodo.
-Las pezoneras son anchas, perfectas para chicas con aureolas grandes. ¡Y son autoadhesivas!
-La parte de la braguita se adapta perfectamente a las caderas y el culo.
Económico: Por 38,95€, merece la pena comprarlo. ¡Y puedes reutilizar las pezoneras y la cadena para otros conjuntos!

Y desventajas:
-El tejido no parece muy duradero.
-La talla única puede dar problemas si eres una chica pequeña.
-La argolla del cuello parece poco firme como para utilizar la correa dando tirones serios.

LIMPIEZA: 9

PLACER: 3

USABILIDAD: 7

PRECIO: 8

Total: 6,75

Mi veredicto final es una nota de 6,75 (Aunque hay que mencionar que en placer he puesto una cifra baja porque un conjunto de lencería no te provoca ningún tipo de placer directo).

Os reto a que lo probéis por vosotros mismos, aquí lo tenéis ¡Y dadme vuestras opiniones y reviews!

Qué fácil es el sexo anal si tienes un buen lubricante: “Backslide” de Malicieux.

¡Aquí estoy de nuevo! Lista y preparada para hacer otro análisis de los productos de Malicieux. El primero fue el Conejito Rampante jubilation, que sacó nada más y nada menos que un 8.2 en su nota final y esta vez le ha tocado el turno a un lubricante anal.

Si,si, habéis oído bien. Yo que tanto me quejo de los anales delante de las cámaras también hago mis pinitos por la puerta de atrás en mi vida privada. Y es que puede ser tremendamente placentero si cuentas con un amante cuidadoso y un buen lubricante que facilite la penetración.

Bueno ¡A lo que iba! El escogido del mes es el lubricante “Backslide” de la marca ID.
Me llegó en un paquete discreto, que para nada hacía sospechar de los placeres que había en su interior. Lo primero que llamó mi atención fue la tapa: dosificador fácil de abrir (tan solo hay que pulsar en uno de los bordes, como en los botes de champú, y una pestaña se abre por el lado contrario) y utilizable con una sola mano. Muy importante cuando estás en el ajo.

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El lubricante que venía usando hasta ahora es un bote grande, con tapa de rosca y sin dosificador. Lo que significa que tenía que usar las dos manos para abrir la tapa, y en un 99% de las veces, cogía mucha cantidad de producto y se me acababa desparramando por todas partes excepto la que correspondía. Primera prueba superada para el “Backslide”.

La botellita es negra, discreta y no muy grande. Yo elegí el formato de 130 mililitros ¡Porque ya intuía que iba a usarlo bastante! Pero si no estáis seguros, podéis escoger el de 30 o 60 mililitros, que son más pequeños y cómodos para guardar. Y además podéis llevarlos en la equipaje de mano si os vais de viaje en avión y tenéis planes perversos a la llegada.

Después de probar infructuosamente a sacar un poco del contenido, me di cuenta de que no había quitado la tapita de seguridad ¡Que no os pase a vosotros! Simplemente desenroscad la tapa grande y retirad el circulo blanco que protege la entrada del botecito.

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Ya listo para usarse, abrí la tapa y me puse un poco de lubricante en las manos. Suave, y resbaladizo, pero consistente. No huele ni sabe a nada y además es transparente. Perfecto para las chicas de piel sensible (¡como yo!) a las que todo les da alergia. Miro rápidamente las instrucciones para ver cómo se elimina: no hay cosa que me moleste más que un lubricante que, cuando se seca, se queda acartonado o se convierte en virutillas.
Muy bien: se lava con agua y jabón. Y además advierten que se tenga cuidado a la hora de utilizarlo dentro de la bañera, ya que la superficie se queda resbaladiza y nos podemos pegar un buen coscorrón. Nota mental: no follar en la ducha.

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Caigo en la cuenta de que, al ser lubricante con base de silicona, también vale para abrillantar el látex. Perfecto si, como yo, eres un fetichista de la ropa de látex. El funcionamiento es muy sencillo: vístete con tu prenda favorita y una vez con todo en su sitio, simplemente pon algo de lubricante en tus manos y espárcelo por toda la pieza. Repite las veces que haga falta hasta el látex brille como un espejo ¡Y cuidado con las uñas y las joyas, que es muy delicado!. Además, si la prenda que tienes es especialmente ajustada, puedes poner el lubricante directamente sobre tu piel para permitir que el plástico deslice mejor y se adapte a tu cuerpo. Especialmente necesario si estás poniéndote unas medias o un catsuit de cuerpo entero.

¿Y si quieres utilizarlo con fines sexuales? Aún más fácil. Pon una pequeña cantidad de producto en tu ano y en el juguete (o compañero de fatigas) que vayas a utilizar. El producto es suave y provoca cierto calor, así que facilita la penetración y te ayuda a abrir los esfínteres.
En mi experiencia personal, quedé más que a gusto con el efecto de relajación muscular y sobre todo con la textura, resbaladiza e hidratante, perfecta para ayudar con la relajación.
Además, es compatible y aconsejado para usar con el látex, así que puedes compaginarlo con el uso del condón.

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Aquí os dejo un resumen de las ventajas que yo he visto:
Apertura fácil y con una sola mano.
-Base de silicona médica: mucho mejor que la base al agua para practicar sexo anal.
Textura muy suave.
-La relación calidad/precio es perfecta: El envase de 130 ml. cuesta 18€, baratísimo en comparación con otros lubricantes con base de silicona. Y además ¡Ahora está rebajado! Cuesta 13,46 € 🙂
-Compatible con el látex: útil para abrillantar tus prendas y para usarlo con condón.
-Se lava facilmente con agua y jabón.

Y los inconvenientes:
-¡Quiero que exista un envase de 200 mililitros! Porque sinceramente, no encuentro ninguna contra a este producto…

Puntuación

LIMPIEZA: 9

TEXTURA: 10

USABILIDAD: 9

PRECIO: 9
Total: 9.25

Si os apetece probarlo por vosotros mismos, aquí lo tenéis ¡Y si lo probáis, dadme vuestras opiniones!