Atalaya mountain

Tras ir a desayunar y resolver unas cuantas cosas de la produ, he estado mirando como hacerme una ruta. Tenia muchas ganas de ir a la Atalaya mountain; unos chicos de la uni fueron la semana pasada y la verdad, tenía muy buena pinta, así que me he puesto a investigar.

Resulta que tenía que coger dos autobuses que pasaban cada hora para poder llegar al inicio de la ruta y ya eran las 13:00 , así que le he pedido a mi roomie si me podía llevar con el coche.

La chica es un encanto y me ha dicho que si, pero se han acoplado a la excursión ella y otra chica (otra Alex, rubia, texana)

No me gusta viajar con gente, no me gusta ir en grupo, no me gusta tener que “encargarme” del resto del mundo, así que la verdad me ha fastidiado un poco…Además, no han cogido agua ni comida, y alex mi roomie ha venido sin comer.

La ruta comenzaba en el parking del St.John´s college, y al principio era muy plana y un poco coñazo. Además, estaba muy mal señalizada y nos metimos unas cuantas veces por “caminos” creados por el agua al bajar de la montaña, así que tuvimos que rehacer el trayecto unas cuantas veces. En esta parte, solo es destacable un coche abandonado al inicio de la ruta, muy apto para dormir dentro si haces excusión con noche incluida. Es bien.

En la cumbre

Tras cruzar una carretera (¿?) y un río seco, empezamos a subir de verdad la montaña: el paisaje era verde (cosa que se agradece por estos lares), con muchos pinos y algunos arbustos. El suelo estaba cubierto de pinocha y piñas, y a veces resbalaba un poco. No me estaba gustando ir con estas chicas, la texana iba rapidito, pero la otra Alex se retrasaba mucho y teníamos que esperarla. Además, a mi me gusta poder pararme donde quiero, ponerme a leer un libro si me apetece, o desnudarme y bailar invocando a la luna. Y con (la mayoría de la) gente estas cosas no se pueden hacer.

Mientras subiamos nos ibamos encontrando con pequeños grupos de personas, algún que otro biciclista en mountain bike y unos corredores espabilado. Cuando faltaba poco para llegar a la cumbre nos hemos sentado porque Alex mi roomie se encontraba mal, le dolía la cabeza y tenía ganas de vomitar. Podía ser porque no había llevado agua ni comida, y no había comido antes de venir, o puede que tuviese mal de alturas…sea como fuere le di uno de mis plátanos para que se recuperase, pero nos dijo que ella volvía para el coche, que nos esperaba alli.

Empecé a subir con la otra Alex, y el camino era cada vez mas empinado, a veces dificil de seguir estando incorporadas. Llegado un punto perdimos la ruta y no sabíamos por donde continuar, así que decidimos hacer un todo Straigh, y escalar hacia arriba pasando de caminitos y de rutas. Yo iba delante.

 

Las vistas

Pasado un rato me doy cuenta de que estoy sola ¿Dónde se ha metido esta mujer?. Sigo hasta la cumbre y me pongo a explorar: las vistas son preciosas, hacia un lado tengo Santa Fe, Alburquerque y el horizonte infinito 🙂 y hacia el otro, el Santa Fe National Forest. Había muchos árboles talados, y otros caidos por el viento,  unas cuantas rocas gigantescas y el maravilloso silencio.

Corria bastante viento, asi que me puse la chaqueta (Llevaba todo el camino asada y maldiciendo el habermela llevado) y me senté a disfrutar del paisaje. Me comí mi otro plátano, una barrita de proteinas y me quedé tranquilita oyendo el viento.  También hice una foto del paisaje y se la mandé a Zor…estaba todo muy bonito.

Al cabo de un rato, decidí empezarme el libro de “Fluye”, que me había llevado…pero no duró mucho la cosa. Llegaron un par de chicas y tres chicos con unos perros y empezaron a hacer ruido, así que decidí comenzar el descenso.

Alex me llamó  preguntándome donde estaba, y diciendome que la otra Alex (rubia) se habia perdido y habia bajado, que me esperaban ambas en el coche.

El descenso fue muy bonito, viendo el atardecer entre los árboles con esa luz amarilla-rojita-rosacea tan bonita de por aquí….hice unas cuantas fotos.

Tras una media hora bajando constaté que la oscuridad empezaba a ser apremiante, así que aceleré mucho el paso para que no me cayese la noche bajando por la montaña.

Llegué al coche sin más contratiempos y muy feliz de haber podido estar aunque fuese un rato yo solita 🙂

 

Al final del día: sushi repone-fuerzas 🙂

 

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